martes, 20 de diciembre de 2016

Coca Cola es mi pastor y nada me faltará



Películas que no voy a escribir nunca (salvo que Judd Apatow me conteste los mensajes de Facebook):

-Una película sobre un tipo de 30 y pico, programador, con problemas para relacionarse con las personas (sobre todo porque se siente usado todo el tiempo pero no encuentra motivación en las personas buenas que lo quieren "bien"), descubre que su mujer le contagió sida y que lo engaña desde hace 5 años. La deja, y sin decir nada agarra todos sus ahorros y se va a dar vueltas por el mundo jugando torneos de MTG. Hace nuevos amigos y se relaciona con gente mucho más joven que lo hace pensar en las decisiones que tomó durante su vida. Redescubre lo que es el proceso de conocer a alguien, pero su momento no le permite enamorarse, no logra conectarse (aunque la mina que conoce está re buena (estaba pensando en Alexandra Daddario: la típica piba que te podés encontrar en los torneos de Magic)). Esto lo lleva a darse cuenta de que toda la mierda que le pasó no es su responsabilidad pero eso no tiene nada que ver con el hecho de que es una mierda vivir odiando. Por eso vuelve a su casa para perdonarla, se entera que su ex-mujer acaba de morir. Asiste al velorio y todos sus ex-allegados lo basurean y echan del lugar. A las dos semanas, ya vuelto a laburar en el lugar del cual había renunciado (pero ahora por la mitad de la guita), se entera de que el examen de VIH estaba errado y él no estaba enfermo. Al poco tiempo se olvida de todo lo que aprendió y vuelve a ser el pelotudo de siempre.

-Resulta que Marcos (Adam Sandler o Ricky Gervais o Adrián Suar), un tipo de unos 40, divorciado, sin hijos, típico administrativo triste y boludón con problemas existenciales que sólo se puede permitir alguien que fue criado por unos padres con discurso progre y billetera abultada, va por la ruta 2 y ve un perrito vagando por la banquina. Se pasa unos metros. Piensa, duda. Decide levantarlo. Dobla en "u" rápidamente y se lleva puesto otro perro que aparece de la nada. Marcos baja del auto y confirma que el animal está muerto. El perrito que había decidido levantar corre a su lado. Observa la escena cuasi dantesca por unos segundos, levanta al cachorrito (al perro vivo), se sube al auto y retoma su camino. A la mañana siguiente se da cuenta de que el perrito habla. Es más: el animal no sólo habla sino que es la reencarnación del perro que mató, que a su vez era la reencarnación de Cameron Díaz (en el universo donde se desarrolla la película no existe el cine ni las estrellas de cine). La voz del perro que era Cameron Díaz la hace Anna Kendrick. Marcos se enamora del perro y se quiere casar con él. Todos lo tildan de loco, no lo entienden (cabe aclarar que debido a que no existe Hollywood en el universo de esta película, nadie sabe cómo es el amor, nadie lo entiende... todo es extremadamente racional). Todo termina en un juicio donde nuestro protagonista cae en la cuenta de que es un personaje de ficción y está siendo interpretado por Adam Sandler (o Ricky Gervais (o Adrián Suar)): la película se vuelve extremadamente meta y termina con Marquitos mirando el cielo, siendo testigo de la muerte de la ilusión del libre albedrío.

viernes, 22 de julio de 2016

Operación Triunfo


Soñé que viajaba en auto con un amigo (cuyo rostro no puedo reconocer) y parábamos en un peaje (o eso parecía) para que él se hiciera un pis. No recuerdo por qué razón terminamos en una oficina con muchas ventanas. Ahí me encuentro con la primera mujer de la que me enamoré. Ella creció, tiene mi edad. Yo la reconozco, pero ella a mí no. Bueno... eso era lo que parecía, porque cuando me termina de mostrar una maqueta de algo que parecía una ciudad, se me acerca al oído y susurra: "los seres humanos somos la única cosa que nace rota". Instantáneamente me desperté, me di vuelta en la cama, y vi a mi mujer que seguía durmiendo. Estaba roncando. Supe que ya no iba a poder volver a dormir, así que la abracé mientras imaginaba una película donde Hitler es aceptado en la Academia de Bellas Artes de Viena y en vez de convertirse en el villano-genocida-monstruo más famoso de la historia moderna, se da cuenta de que la pintura es un arte vacío e inventa el punk-rock.

***

La carnicería de abajo de mi casa contrató un flaco para ayudar al dueño y cuando lo vi lo reconocí: era un ex compañero de la primaria. El pibe era re bocho. Competíamos con él por el puesto del gil más bulleado... a ese nivel te digo. El tema es que ver a ese tipo que debería estar en el CONICET salvando el mundo (o algo así) hombreando pedazos de carne me hizo sentir mal... así que lo busqué en Facebook y me di cuenta de que me había equivocado y mi ex-compañero en realidad estaba hecho un adonis y laburando en la CONAE en un proyecto re zarpado. Obvio que eso me hizo sentir mucho peor.

***

En vez de estar escribiendo lo que debería estar escribiendo, estoy organizando una vindicación de la juventud y su criterio de consumo, y rechazando el protagonismo de la generación a la que pertenezco en los futuros cambios sociales. Todo esto utilizando una cuidada estrategia de comunicación en redes sociales. Porque yo sólo pido poder crecer y convertirme en un viejo de mierda, pero con una foto de perfil que me haga parecer un tipo interesante que tiene cosas para decir.

domingo, 5 de junio de 2016

"Inexorable" es una linda palabra (por eso me gustaría saber qué mierda significa)



Esto nunca pasó:

-Hola.
-Hola...
-Perdón que tardé. Estaba... durmiendo. ¿Qué pasó?... ¿la nona...?
-La nona está bien. Perdoná que haya venido tan tarde.
-¿Y mamá?
-En casa. La acabo de dejar... está todo bien.
-¿Pero pasó algo?... ¿Querés pasar?
-No. No.
-...
-Estás más flaco.
-Nos vimos hace 3 o 4 días.
-El sábado pasado.
-Bueno. Dale, pasá. Hoy iba a ir, pero... se me complicó. Tuve un quilombo y llegué hace un rato. Un perro...
-No, está bien.
-¿Seguro no pasa nada?... ¿estás... borracho?
-No. Tomé un poco, pero no estoy borracho.
-Bueno, como quieras.
-...
-Dale, pasá.
-No. Escuchame. Yo vine hasta acá para decirte... yo sé que va a sonar raro... pero vine a decirte...
-Dale, pa... ¿qué pasó?
-No estoy orgulloso de vos.
-...
-...
-Bueno.
-No, es que... es que pienso que está bien que no esté orgulloso de vos.
-Yo también pienso que está bien.
-Yo sé que te molesta...
-No. En serio. Nunca hice lo que vos me dijist...
-Sí que lo hiciste. Hiciste un montón de cosas y... perdón... mmfr... y me pareció justo que supieras que no tiene sentido que busques mi aprobación.
-Está bien.
-¿Victoria está durmiendo?
-Sí.
-¿Pero me entendés lo que te estoy diciendo, no?
-Pa, estás borracho. Andá a casa.
-No estoy borracho.
-Bueno. Pero entonces pasemos.
-No. Yo... quiero que seas feliz. Y yo no... yo no puedo... quiero... buscar... estar tranquilo. No quiero querer manejarte.
-Andá a casa... en serio.
-...
-¿Qué pasó?
-Estaba hablando con Mateo...
-¿Mateo?...
-Mateo... es el marido de una de las amigas de mamá, del colegio... no importa. Hablaba con Mateo, y de repente me dijo algo raro. Me dijo: "siempre que puedas, despedite". Y no sé por qué... me... agarró como una cosa...
-Eso es por algo de la muerte... ¿se le murió algún familiar al tipo ese?... ¿también estaba tomando?
-Sí. Pero no. No sé de qué hablaba. Pero me pareció que estaba bien. Yo... vos, en realidad, siempre me decís que veo todo como en absolutos... como que no puedo... no quiero... aceptar...
-Pa, ya sé... pero es una boludez eso... son boludeces. A veces yo también me pongo a la defensiva y juzgo...
-No, no son boludeces. Esperá un cachito. Vos me decís que yo no acepto la mirada del otro. Que la tengo que juzgar, y eso. Y creo que está mal.
-Sí, no sé... bueno... cada uno hace lo que puede.
-Pero yo lo hago porque... te quiero. A veces...
-En serio, pa...
-A veces no sé si es cariño o miedo. Yo sé que te quiero, pero no te debería cagar la cabeza con mis miedos.
-Dale... en serio... no te preocupes. ¿Seguro no querés pasar?...
-No. Lo que me dijo Marcos...
-¿Marcos?
-Sí, Marcos... vos lo conocés... el papá de Lucas, el de la ferretería... ¿no te acabo de decir?... bueno, me dijo eso de las despedidas y yo y tu madre... bah, no... yo. Tu madre no está acá. Yo siempre me fijé más en las primeras... impresiones. Nunca en como me despedí de la gente. Pero... calculo que no puedo... no sé...
-Igual no entiendo a dónde vas con todo esto. Y creo que me habías dicho otro nombre.
-Me parece que no está bien lo que hago. Que no tengo por qué mentirte, pero tampoco tengo que hacerte mal... yo quiero que seas feliz... ¿eso lo entendés, no?
-Sí, pa... pero eso...
-Eso no depende de mí, ya lo sé. Pero hay cosas que sí dependen, y no hago lo que quisiera hacer.
-Me estás asustando un poco.
-Me voy... tenés razón. Ya es tarde. ¿Vos sabés que yo nunca te quise hacer mal, no?
-Obvio. Pero hablamos mañana, dale. ¿Querés que te acompañe y después me vuelvo caminando?
-No, no... aparte... la idea es despedirnos...
-No seas parco al pedo, dale...
-Bueno, pero es lo que quería hacer: despedirme. O por lo menos, bueno... saber que si pasara algo, vos me habías intentado entender. No quiero que te pase como con Juan, que se le murió el padre y se quedó con un montón de cosas...
-¿Qué Juan?...
-¿Otra vez?... ah, es conocido de Tomás. Este jueves jugamos, si querés te aviso, total... siempre falta uno.
-¿El de la despedida?
-Sí... ¿estás dormido?
-No, pero... los nombres... no importa.
-Andá a dormir, perdoname.
-Dale... ¿seguro que no querés que te acompañe?
-No... te quiero mucho. Quedate con eso. Sobre todo con eso.
-No seas maricón, porfa. Andá. Mañana hablamos.
-Cuidate.

Esto tal vez tampoco haya pasado:

-¿Hola?
-¿Hola, ma...?
-¿Martín?... perdoná, tenía en celular en la cocina y...
-No importa. Escuchame: vino papá y estaba medio parco... ¿llegó a casa?
-¿Cómo?... ¿Fue a tu casa?... no me dijo nada...
-Se fue hace como 15 minutos... ¿no te dijo que venía a casa?
-De acá se fue hace como 2 horas...
-Pero acá vino y se fue. Ni entró. No vino hace dos horas... fue hace menos.
-Bueno. No volvió... ¿estás seguro?
-¿Seguro que no llegó pero no lo escuchaste?
-No, Martín... no llegó.
-¿Papá se fue hace dos horas y no intentaste averiguar dónde estaba?
-Me quedé dormida... me estás asustando.
-La concha de la lora... esperá que voy para allá...
-...
-¿Ma?
-...
-La puta madre...
-No... pftjjjjjj...
-¿Qué?
-Está acá. Perdón.
-¿Cómo?
-Si. Era una broma. Estaba medio borracho... no le des pelota.
-Vos estás medio borracha... ¿cómo me vas a hacer esta joda?
-Bueno... no es para tanto...
-Te juro... la puta madre... ya está. Me voy a dormir. La puta madre. Encima me hiciste pensar cualquier cosa...
-¿Qué?... ¿Que habías hablado con tu padre muerto?
-¿Qué...?
-¿Qué...?
-¿Ma...?
-...
-...
-Otra broma. Perdón.
-...
-¿Martín?
-...

Esto sí pasó:

-¿Cómo vas a pasar así?
-Córrase, por favor...
-Sos un estúpido...
-Le pido por favor... el perro está mal...
-Sí, y mi nene lo vio todo.
-¿Qué?... córrase, en serio. Lo tengo que llevar a un veterinario...
-¿Para qué?... lo mataste.
-No está muerto... aguantá un cachito, dale... no te me mueras...
-¿Y yo qué le digo a mi hijo?
-Pero... ¿qué quiere?... me tengo que ir... dale, aguantá...
-Y yo, ahora, por tu culpa le tengo que explicar qué le pasó al perro... vió la sangre y todo...
-El perro está lastimado, se me cruzó, no lo vi. Ahora lo estoy llevando a que lo curen... ¿qué mierda quiere?
-Quiero que te hagas cargo, porque sos un idiota que no se fija y maneja como el orto...
-Me voy.
-Ojalá se te muera en el camino.
-La concha de tu madre, hija de puta.
-Suerte que Damián no está para escucharte, machista de mierda...
-La puta que te parió, pelotuda. Dale, aguantá.... aguantá un poco más.
-Tenés suerte de que no esté mi marido...
-...
-¡Puto de mierda!...
-No te mueras, por favor.

miércoles, 25 de mayo de 2016

La balada de la bala


Nunca fui un chico progre. Nunca tuve una amiga real. Es más, creo que siempre generé miedo en las mujeres. Calculo que es porque soy/era un pajero y eso se nota. Calculo.
En realidad, bueno... arranquemos de nuevo. En realidad yo no quería hablar de esto. Quería escribir una especie de ensayo sobre la violencia que arrancaba contando que en este momento estoy escuchando 30 Seconds to Mars. Y que cuando escuchaba eso alquilaba películas en un videoclub, las miraba, las disfrutaba y las devolvía. Y no hacía mucho más de mi vida. Hoy ya no disfruto de las películas, pero no sé qué otra cosa hacer.
Me gustan los superhéroes. Desde hace mucho tiempo. Desde antes de las películas. Desde esa época en que la podías pasar mal si te encontraban una historieta en la mochila.
No me acuerdo el nombre del videoclub. Lo atendía una señora que se llamaba Olga. No sé si era la hija de ella, pero a un amigo le gustaba mucho una piba que andaba por ahí. A mí no. En esa época yo no estaba bien. Era adolescente, calculo. Calculo que todos los adolescentes la pasan mal. Calculo.
Pensaba escribir desde la nostalgia, pero no me pareció justo banalizar el concepto de "violencia". Así que no importa que nunca haya tenido una amiga mujer. Pero es que era muy inseguro. Y sé que estaba mal. Hoy lo entiendo, pero no lo podía manejar.
Creo que me dan miedo las mujeres. Y creo que le hice mal a mucha gente. Creo que todavía lo hago.
Ojo, creo que hubiera quedado bueno plantear la violencia partiendo de la nostalgia, pero no sé si se iba a entender lo que quería decir. Es el riesgo de la ficción.
Tal vez consuma gente como si fueran películas. Tal vez debería dejar de buscarle defectos y disfrutarlas. O de verlas como si fueran algo más que entretenimiento. Siempre es la misma duda.
Tal vez me intente consumir como si fuera una película.
Tal vez mi vida no pueda describirse en una secuencia de acciones coherentes.
No sé si algo de esto tiene sentido. A veces me siento solo y no hay mayor cumplido para la soledad que no poder siquiera desglosar la sensación para ser consumida por el otro.
A lo que voy es que soy un pajero. Y un boludo. Y un violento. Soy un nene progre de mentira. Y a veces me acuerdo de cosas.
Soy un montón de cosas.

Ah, para aclarar: iba a poner la foto de la escena del crimen de Sharon Tate pero me pareció muy fuerte así que, bueno... puse la que puse.

sábado, 12 de diciembre de 2015

678 y el misterio del príncipe


Ideas sin desarrollar que muy probablemente nadie hubiera querido que fueran desarrolladas:

-La historia de un intendente del conurbano. Un tipo de unos 50 y tantos con bocha de guita que odia su vida y quiere alejarse de su familia y de las obligaciones que, finalmente, después de un montón de bardo por malos entendidos referentes a una entrega de dinero mal habido, no cambia nada de su rutina pero termina escribiendo en la pared de una iglesia "Dios es menor" y, durante los minutos que dura la corrida en paños menores hasta su casa, es feliz.

-Un colectivo. Un guachín que, sentado en uno de los asientos, mira a una piba linda que está parada al lado mío. Por supuesto que yo también estoy parado. La piba se siente incómoda con las miradas pocos sutiles del guachín. Como yo estoy más cerca del asiento, le empiezo a cubrir el campo visual. La piba me mira como agradeciéndome pero no. El guachín se para para bajarse, me mira mal y se acerca a la piba: le ofrece el asiento. La piba lo acepta y decide no volver a cruzar miradas conmigo hasta que me bajo del bondi. Creo que el mejor título para esta obra sería "El resentimiento del gordo".

-Una foto de un cuidador de coches con la cara quemada que lleva puesta una remera de Boca en la que, casualmente, se puede leer el nombre de un banco.

-Primer plano del rostro de un hombre de unos 30 años. Se lo nota confundido, triste, a punto de llorar. La cámara se aleja y vemos que se encuentra en una pieza de hospital, al lado de una cama vacía. Se escucha una voz detrás de él que dice: "Disculpe, pero necesitamos que se retire para poder limpiar". El hombre responde con un seco: "Ya salgo". Vemos al camillero (o enfermero) que entiende que su pedido anterior podría haber sonado insensible e intenta consolarlo: "Sé que esto no ayuda pero piense que fue una muerte natural. El corazón se paró. Pocas veces se puede decir que fue una 'muerte realmente natural'". El hombre se acerca a la puerta y antes de salir mira nuevamente al enfermero (o camillero) y le guiña el ojo sonriendo.
Corte a: el hombre ejecuta un raid de asesinatos que encuentra su climax en una batalla con Dios. Todo para vengar la muerte de su padre. Porque hay que aceptar que a veces el amor no tiene nada que ver con la realidad o con las personas que decimos amar.

-Análisis pseudo filosófico sobre el rol de los medios que sirve para explicar por qué es que escuchar Foo Fighters nos hace pensar en travestis.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Anécdotas ridículas que me obligué a publicar porque no puedo terminar un puto cuento


Una lista de cosas que me pasaron y no puedo escribir en Twitter (algunas porque tienen más de 140 caracteres y otras porque hablan de mi repudiable costumbre de espiar chicos en la puerta de los jardines de infantes (¿demasiada oscuridad?: sí, puede ser)):

-Estoy escribiendo una película que trata sobre la amistad, la vejez y la (no) pérdida de la inocencia. Hay brujas, superhéroes, conejos gigantes y viajes en el tiempo. Y, por supuesto, un grupo de amigos. Básicamente, es una película que nadie vería... pero lo bueno es que la estoy escribiendo con un amigo. Este amigo (que no siempre fue mi amigo; por momentos sólo fue alguien que admiraba y respetaba (pero eso es otra historia)) es escritor en serio, de esos que publican y escriben películas que se filman y eso. La paso muy bien (aunque este tipo de proyectos me demuestren lo mediocre que soy cuando me sale mejor escribir los diálogos de un mono superevolucionado con poderes telequinéticos que los de una piba de 18 años), pero el problema es que hablar sobre la amistad con un amigo es como charlar de sexo con tu vieja. No da. Puede funcionar en una comedia dramática, pero en la realidad esas charlas parecen "sucias"... torpes. Bah, como todo lo que pasa en una comedia dramática.

-Esto de la película me hace pensar que los superhéroes no deberían tener problemas existenciales. No porque sean para chicos, sino porque es ridículo que alguien que es empíricamente mejor que el resto de los seres humanos se sienta abatido por la vida.
Espero que no hayas entendido nada de lo que acabo de decir porque si no, vas a pensar que soy un terrible hijo de puta.

-A veces siento que el tener las prioridades claras te termina convirtiendo en un mediocre (o, en el mejor de los casos, en un hijo de puta).

-El domingo estaba en Tecnópolis (en realidad sólo fui a Comicópolis... no hice más que gastar bocha de guita en dibujitos y globos de texto con algún relleno). Al salir a lo patios escuché que por los altoparlantes sonaba un tema de Cuentos Borgeanos. La verdad es que me sentí raro. Me acordé de los dientes de Abril y de cómo me reía de ellos cuando era pibe, cuando escuchaba una y otra vez "Cuentos Decapitados". Creo que es el disco que más veces en la vida escuché completo. Bueno... capaz que el último de Deftones o el "Queen of Denmark" de John Grant, pero esos dos dieron tantas vueltas por mis oídos solamente porque son los únicos que me quedaron en la memoria del celular y los escucho en cada viaje al y del laburo. Hasta ahora no subí otros porque me da paja, pero el de Catupecu Machu lo escuchaba todos los días porque me levantaba, me gustaba... lo disfrutaba. Ojo, hoy también disfruto de la música, pero... no sé. Es distinto. Paja.

-Esto no viene al caso, pero la triste realidad es que no sé hacer regalos.

-Ayer fui a jugar al fútbol y en vez de pasar a buscar "de pasada" a mi novia por el lugar donde practica Roller Derby, preferí ir a mi casa a masturbarme. En realidad no me masturbé, pero la idea estuvo. ¿Mucha oscuridad, no?... sí, tenés razón: mala mía.

-Hace unos días estaba charlando con la gente con la que toco, porque había dos de ellos (somos cuatro en la "banda") que no querían viajar hasta Banfield para ensayar. Yo soy de Wilde y ellos (los dos que querían cambiar el lugar de ensayo), son de Palermo. A sus planteos de "una semana en Banfield y otra en Chacarita", yo les contesté que "en realidad, el problema, me parece a mí, es que estamos muy pendientes del viaje... qué se yo... para mí el viaje es lo de menos. Cuando me tocó ensayar en Palermo ensayé en Palermo... y cuando me tocó en Solano, ensayé en Palermo (chiste, risas). No, mentira... ensayé en Solano. No sé... yo pienso que nadie ensaya en un lugar "en contra" de... creo que lo importante es si está buena la consecuencia del viaje. Bah, es eso o no me quejé nunca de las distancias porque eso le agrega una épica extra y esas pequeñas, ridículas cotas de epicidad le dan un poco de sentido a mi vida de mierda". Bueno, en realidad no les contesté eso... pero lo pensé.

-Ya me olvidé la razón por la cual quería escribir esto.

-Creo que esto de vivir frustrado me hace hablar de mis amigos. Y no está bien. Y debería pedir perdón, pero... es una paja.

-Ya me acordé (en realidad leí el título): no puedo terminar un cuento que habla de cómo el rencor puede ser un sentimiento mucho más hermoso y mágico que el amor. Pasa que no encuentro un final que me cierre.

viernes, 28 de agosto de 2015

Helado de morcilla


-Entonces yo estaba en mi casa, que no era mi casa, pero que era mi casa... ¿se entiende, no?. Bueno, era raro, porque no podía leer lo que estaba escribiendo, pero sí sabía qué quería decir: resulta que hacía un par de años, en Córdoba, se había producido un brote de una enfermedad tipo zombie. Me acuerdo, es más, que en la carta hacía chistes sobre cómo recordaba esa situación: zombies gritando guturalmente, pero con el cantito ese de los cordobeces. No sé por qué me resultaba gracioso, ni por qué me parecía relevante. Usted me avisa, cualquier cosa que me... ¿exceda? con esto...

La doctora interrumpió mi descargo haciéndome un gesto con la mano para que continuara.

-Es como que... -proseguí- pierdo parte de lo que pasa después. Lo próximo que me acuerdo es estar mirando por una ventana y ver una típica escena post-apocalíptica con muertos vivos por la calle, todos con algún miembro menos, y moviéndose torpemente por las calles. El problema es que también veía a un perro muy flaco, rengo al que comían esas cosas que, en algún momento, habían sido vecinos. Me enrosqué, pero creo que se entiende... creo. Hoy le cuento esto y me molesta pensar en el perro... usted me conoce y sabe cómo soy de boludo con el tema "animales", pero en ese momento no sentía nada. Nada de nada.

Hice un segundo de silencio y la miré. Ella me miró pensativa. Pensé que iba a ahondar en la sensación de vacío pero, en cambio, me preguntó por el contenido de la carta.

-A eso quería llegar... era como que me estaba despidiendo. Era como una carta donde explicaba lo que me había pasado a mí y a todo el... ¿mundo?... ¿Argentina?... ¿Wilde?

No ser rió y dudé en seguir contando la historia porque sabía que había muchas chances de estar quedando como un boludo. Pensaba: "capaz que si la corto acá puedo seguir con alguna cosa importante", pero enseguida me asaltaba la idea de que a fin de cuentas esto de venir al psicólogo ya era, de por sí, una pérdida de tiempo (y de dinero). Perder plata y tiempo puede ser... pero no me gusta quedar como un boludo.

La doctora hizo el mismo ademán que había hecho antes para que continuara. Así que continué:

-Bueno. En ese momento estaba seguro de todo lo que estaba haciendo: guardo la carta en un cajón de la cocina y empiezo a correr unos muebles que estaban tapando la puerta del garage. Mientras hacía eso no podía dejar de reírme. En ese momento yo estaba re convencido de que lo que estaba pasando me resultaba gracioso... muy gracioso. Bueno, y entonces salgo de la casa. Empiezo a ver que los zombies me notan y me empiezan a perseguir. O sea... yo quería que me comieran, de eso estaba seguro... pero corrí igual. Y sí: eso me seguía pareciendo gracioso. En un momento siento una mordida en el talón y cuando miro al suelo veo un pedazo de la cabeza del perro que se habían comido hacía un rato, que mordía como si fuera un robot de esas películas de los 80. Me caigo y se me vienen encima todos los bichos. Me empiezan a arrancar pedazos de carne de todo el cuerpo, y lo último que me acuerdo es que me dolía mucho y que me hubiera gustado haber crecido en un lugar con tonada.

-¿Y ahí termina el sueño? -dijo la doctora.

-Sí.

-¿Pero te despertaste o terminó el sueño y...?

No me acordaba. Debería haberme despertado, pero ya hacía un tiempo que los sueños no terminaban donde deberían, no sé si me explico.

-No sé. Ahora que me acuerdo, viniendo para acá estaba leyendo en el cuaderno lo que había anotado sobre un sueño del martes: entraba en una verdulería y me encontraba a Sharon Tate y a Charles Manson discutiendo porque uno de los dos se había colado, o algo así... la cosa es que...

La doctora Valdivia dejó de prestarme atención y empezó a escribir. Normalmente no escribía nada; es más, era una de las cosas que me gustaba: sentía que no anotaba cosas sueltas sino que analizaba la "escena" completa y después sacaba una conclusión.

-Me parece que... -hizo un silencio, miró la hoja y prosiguió- vamos a tener que cambiar. Dejemos por un tiempo esto de los sueños. Empecemos a buscar por otro lado.

Asentí con la cabeza y ella, con la atención aún en el papel que estaba escribiendo, prosiguió:

-Hagamos una cosa... si tenés un rato en la semana pensá en lo que me habías preguntado el jueves pasado.

-¿Qué le había preguntado?

-¿No te acordás? -se sonrió-: "¿Vale la pena terminar haciendo lo que siempre quise, si para hacerlo tengo que sacrificar a esa parte de mí que en primera instancia quería lograrlo?"

Yo no le había preguntado nunca eso.

-¿Yo le pregunté eso, doctora?

No respondió. Levantó la cabeza y miró por la ventana. Cuando hacía eso era una señal de que la sesión ya había terminado, así que me paré de la silla y empecé a acercarle la mano para saludarla e irme.
Mientras estábamos estrechando las manos, no pude evitar demostrar mi sorpresa.

-No suena a algo que podría haber dicho yo...

-Bueno. Pensalo igual.

-Perdone que la siga molestando, pero... ¿esto de la pregunta no es un ancla para que piense en lo que significa la "identidad" de las cosas?... ¿no tiene nada que ver con el sueño?... digo, por lo de los zombies con cantito...

Valdivia se levantó de la silla y soltó mi mano. No me había dado cuenta de que seguía manteniendo el saludo.

-No. Daniel, en la vida no todo está relacionado con todo. Y es aún más arbitrario el querer que todo sea circular. Pensar las cosas de forma tan dramática puede ser algo perjudicial para vos. Pero bueno, lo charlamos la próxima, ¿dale?

Puede que tuviera razón, pero yo no le había preguntado eso.

-Gracias, nos vemos el jueves, entonces.

-Ah, me olvidaba... no creo que podamos vernos el jueves porque me estoy yendo a vivir a Nueva York por, al menos por ahora, 6 meses. Es probable que sea la última vez que nos vemos ahora que lo pienso.

-Emmm... bueno. Nos... ¿vemos?...

Sonrió y me contestó:

-No creo. Pero suerte.

Salí del consultorio y me tomé el 85 sobre Dardo Rocha. Estuve todo el viaje a casa pensando en las cosas que iba a poder hacer, a partir de ahora, los jueves de 17:15 a 18:00. Y un poco en la panza de Sharon Tate.

Revelations

El mundo se parece a un paseo en un parque de diversiones. Va de arriba a abajo, da vueltas y vueltas. Esto tiene emociones y frialdad y es intensamente coloreado... es muy ruidoso y es divertido, por un rato. Algunas personas han estado en este paseo por un largo tiempo y empiezan a preguntarse, ¿es esto real... o es sólo un viaje? Y otras personas han recordado y se vuelven hacia nosotros y dicen: "Hey. no te preocupes. No tengas miedo jamásm porque esto es sólo un viaje...". Y nosotros matamos a esas personas: "Cállenlos, tenemos mucho invertido en este viaje. Cállalo. Mira mis arrugas de preocupación, mira mi gran cuenta corriente y mi familia. Esto tiene que ser real.".
Es sólo un viaje, pero nosotros matamos a esos buenos tipos que nos trataban de decir eso... ¿te has dado cuenta? Y dejamos a los demonios volverse locos. Jesús: asesinado, Martin Luther King: asesinado, Malcolm X: asesinado, Gandhi: asesinado, John Lennon: asesinado... Reagan: herido. Pero no importa porque es sólo un viaje. Y podemos cambiarlo cada vez que queramos. Sólo una opción. Ni esfuerzo, ni trabajo, ni ahorros o dinero. Una opción, ahora mismo, entre el miedo y el amor.
Los ojos del miedo quieren que pongas cerraduras más grandes en tus puertas, que compres armas, que te cierres. Los ojos del amor, en cambio, nos ven a todos como uno. Esto es lo que podemos hacer para cambiar el mundo, ahora mismo, para un mejor viaje: toma todo ese dinero que gastamos en armas y defensas por año y, en cambio, gástalo en alimentar, vestir y educar a los pobres del mundo, que nunca más ningún ser humano sea excluido... y podremos explorar el espacio, juntos, ambos, exterior e interior, para siempre... en paz.
Muchas gracias, han sido excelentes.
"Efectos de sonido de tres disparos. Hicks cae al suelo. Las luces bajan. Fin del show."