viernes, 21 de enero de 2022
V (Mar Del Zvr)
No puede continuar, no se puede concentrar. Otra vez está haciendo “garabatos” en la tierra (o eso es lo que contesta cada vez que alguien le pregunta). El grupo está cerca y no puede evitar oírlos (ya no necesita comprender los gestos, entiende sus códigos, su lenguaje, casi como si no fuera procesado, como si nunca lo hubiera aprendido... simplemente “recordado”): están analizando algunos ruidos que Hom escuchó durante la noche, dice que está seguro que fueron “los otros”.
No importa quién es Hom. Es grande. Lo escuchan. Tal vez es lo que pudiera haber sido Beta en otro… ambiente. Lo escuchan siempre.
Beta entendió que es un tiempo por un tiempo, un hombre por un hombre. Le dan seguridad, y él les entrega… su fuerza. Es lo mejor, es lo justo. Él cumple, lo dejan tranquilo. Cumple con sus obligaciones. Deberían dejarlo tranquilo. Es lo justo. Pero todo el tiempo lo están empujando dentro del grupo. Y él no desea… estar. Quiere (necesita) su momento. Ya terminó con sus trabajos, ya obedeció. Por el bien de todos, claro. Pero este es su tiempo, y con él quiere reproducir, quiere recuperar las imágenes que aparecen frente a él durante los momentos de paz. De paz, cuando está solo.
No quiere alejarlos, pero el producto del grupo, del “colectivo”, es gris. No le interesa. No le interesa lo que salga de esa reunión.
O tal vez tenga miedo de no valer.
“Pero ya valgo”, piensa. Es un reflejo. El valor del grupo siempre es un reflejo. Pero no quiere pensar en eso, no tiene que perder la concentración. Se fuerza a continuar con su trabajo en la tierra.
-Es una playa.
Se llama Ariel. Se acercó a él y, sin pedir permiso, revisó lo que estaba haciendo. A Beta no le molesta.
-¿Te gusta?
-¿La… “playa”? -contesta Beta, confundido.
-No. “Beta”.
Se dió cuenta, recordó. Su nombre. Su primer contacto.
Ariel le roza la mano con la suya.
(¿Se siente bien?)
“¿Por qué no está cómodo acoplándose?”
Siente la leve impresión de que todo esto está sucediendo en otro lugar. Como si fuera el recuerdo de un recuerdo. Sin embargo no puede dejar de intentar descifrar sus razones.
-Siento lo mismo, pero no tenés por qué estar solo.
Ariel le dice esto y vuelve al grupo. Beta no lo sigue.
No, no quiere seguirlo… pero siente la necesidad de expansión. Y es instintivo. Tiene que saber. No puede alejarse, no puede ceder. Tiene que llamar la atención. Su nombre. Vale.
-¿Por qué querrían atacarnos? -grita, pregunta, cuestiona desde el lugar.
Y borra el paisaje que estaba dibujando en la tierra.
“La playa”.
jueves, 20 de enero de 2022
IV (Mar Del Zvr)
La tormenta se acabó. El cielo está limpio.
Tranquilidad en el aire.
Son... como él. Son muchos y parecen estar organizados. Eso es una de las pocas cosas que entendió. No investigó mucho, prefirió el silencio. Ante la mayoría de las preguntas respondió asintiendo o negando. Extrañamente, todo ese intercambio le resultó natural.
Ahora está solo. Quieto. Lejos del resto. Desde donde se encuentra sólo puede ver sombras que se mueven. Parece magia (¿no natural?), los sonidos se presentan desde varias partes, completamente separadas de la imagen. Disfruta del espectáculo.
Las voces le traen recuerdos. Siente que los entiende (las voces... ¿los entiende?)
"Beta", lo llaman desde el fuego. Y Beta, instintivamente, decide (¿decide?) acercarse. Deja lo único que siente suyo, su roca hueca, y se acerca al grupo.
Debería sentirse incómodo. Le preguntan sobre sus orígenes, dónde vivía, con quién. Beta no puede responder, o no quiere (o no sabe cómo).
Risas y golpes. Y códigos. Y dinámicas de confianza e historias. Sobre todo historias. Historias de conquista, de batallas, de sacrificios. Hablan de “apagar el grito de la montaña”. Señalan un punto en el cielo, pero Beta no termina de comprender. Casi todas las historias terminan violentamente. “Tiene sentido”, piensa. Asume. Cree que tiene sentido. Son como él.
Hay algo interesante en cómo funcionan los relatos sobre los narradores, los protagonistas. No puede identificarlo, pero le sorprende que detrás de cada decisión, de cada conflicto, haya una explicación. No comparte el orgullo, no puede. Pero disfruta del significado que subyace. Aunque él no tenga nada para contar. Nada que tenga sentido contar.
En un momento, uno de ellos, más joven que él, se acercó y le dijo “perdón” sonriendo. Y volvió al grupo corriendo.
“Perdón”.
Las historias continuaron hasta la salida del sol. Cree que en algún momento se durmió, pero sabe que su noción del tiempo a veces lo traiciona. Puede que lo haya soñado o inventado, pero está casi seguro de que el viejo se sentó a su lado durante un rato y le dijo muchas cosas. Está casi seguro de que conversaron, discutieron. Está casi seguro de que fue real.
Piensa que se tiene que acostumbrar, que toda esta confusión va a pasar. Se siente bien, está, como le dijeron, “en casa”.
miércoles, 19 de enero de 2022
III (Mar Del Zvr)
Las gotas golpean su rostro.
Es de noche y está lloviendo. Por un momento creyó que todavía estaba soñando, pero no es así.
Escucha un estruendo a lo lejos. Instintivamente, intenta refugiarse debajo de un tronco.
Está empapado. Se arranca parte de su vestimenta e intenta tapar la entrada de agua.
Tiene frío, pero descubre que el dolor de sus pies disminuyó. Eso también fue real.
No recordaba estar cubierto, “vestido”… pero no es algo importante en este momento.
Una luz en la oscuridad y muy poco tiempo después un grito en el cielo. El trueno.
El agua corre debajo de él. Se focaliza en eso.
No debería tener miedo, pero los sonidos son extraños. Comienzan a mutar.
(¿Son pasos?) Otro trueno.
La intensidad y el volumen de los ruidos aumenta. Se acercan a él.
Sale de su escondite y corre. Corre debajo de la lluvia.
No debería tener miedo.
¿Hace cuánto escapó de la cueva?... ¿era una cueva?
Se imagina en otro lugar, a la orilla del mar. Chequea su roca hueca. Chequea que todavía está con él. No, no debería importar, pero importa.
Corre.
(¿Qué es este lugar?)
Tropieza, pero se recupera inmediatamente y ve un conjunto de ramas bajo las cuales esconderse. Lo están buscando, cada vez están más cerca.
Siente que están detrás de él. No sabe por qué tiembla tanto: ya estuvo frente a predadores, ya corrió por su vida. Pero esto es distinto.
El sueño.
Se siente indefenso. Está a punto de gritar, de buscar ayuda, pero sabe que nada va a responder, está a merced de lo que lo persigue.
No sabe gritar.
Se acurruca detrás de un árbol y se tapa el rostro con sus manos.
Reconoce los sonidos, los pasos. Son muchos, son más.
Se detienen cerca de él. No puede (¿no quiere?) ver.
El mundo parece detenerse.
No desea, espera.
Algo (¿alguien?) toma sus manos y las separa. Lo obliga a abrir los ojos con un grito potente.
Le comunican que fué salvado, que el peligro es y era real.
Y se siente aliviado.
Lo cubren del agua con unas mantas. Son muchos y son como él. Uno de ellos, el más joven, lo nombra ante el resto: “Beta”.
Todavía tiene miedo. Es un miedo con algo de seguridad. Miedo de no saber, pero… no lo entiende. Es una mezcla extraña.
Beta.
Acepta acompañarlos.
Beta.
Cree reconocer a uno de ellos, al más viejo, que camina separado del grupo. "No tiene sentido", piensa. Pero cuando sus miradas se cruzan, ambos desvían la atención disimuladamente.
Beta continúa caminando a la par del resto.
Finalmente ve luz en el horizonte, un fuego que quiebra la oscuridad de la noche. Le indican que ya están cerca.
Beta se siente seguro.
martes, 18 de enero de 2022
II (Mar Del Zvr)
Sus pasos son torpes. No puede asimilar el paso del tiempo de la misma forma que lo hacía en la oscuridad, pero sabe que está cansado. Las plantas de sus pies desnudos están inundadas de llagas.
Dolor.
Nuevas sensaciones, y no todas son placenteras.
La necesidad y la certeza de que lo que lo rodea y su propio cuerpo puede (y tal vez debe) ser controlado.
Por momentos pareciera que el paisaje se crea ante sus ojos.
El mundo se mueve caóticamente. Sabe que no es lo mismo un animal, un insecto, o una planta.
Deja de moverse.
Decide conservar su lugar, su espacio.
Observa, oculto, detrás de unos árboles. Inmóvil.
Aprende de los animales. Cómo alimentarse de lo verde, cómo evitar a los predadores. Conocimiento: la posibilidad de adelantarse al resto. Al mundo. A los otros.
Aún así, se siente en desventaja.
Hay algo que necesita. Sabe, siente, que hay una amenaza que va más allá de lo que puede ver.
Se siente pequeño. O todo es demasiado grande.
Aún no puede entender qué es esa especie de roca que encontró a la salida de la cueva. “Texturas”, piensa. Otra vez (¿otra vez?), la palabra antecede a su significado.
Pasó el tiempo. Siente, sabe que pasó el tiempo, pero no puede pensar en forma de ciclos. Todavía sus sentidos no se acostumbran (¿para qué necesita saber cuánto hace que escapó?)
Todo está muy cerca. Todo esto que ve es el todo. Pero algo falla. Falta.
Piensa.
Piensa en hacia dónde se dirige. Cuál es la diferencia entre su destino y ese terreno verde, abundante, que tiene alrededor (¿por qué debería haber un destino para él?).
No lo sabe.
Así que decide salir de su escondite (¿cuántas noches estuvo oculto… fue sólo un rato?), acostarse en el suelo y extender sus brazos al cielo... en señal de tributo.
Cierra los ojos y piensa.
Y espera.
Espera por una respuesta.
lunes, 17 de enero de 2022
I (Mar Del Zvr)
Despierta. Olores extraños (le cuesta respirar). Oscuridad. Sonidos circulares lo confunden. No sabe lo que sucede (o sucedió). No sabe dónde está. Sus recuerdos son difusos. Ve un mar, o un río. Agua, mucha, que golpea sus pies. El sol (¿que es el sol?) brilla en el cielo y la luz que emite acaricia su rostro (hay algo extraño en la idea, en un “rostro”). La sensación. La palabra que aparece es “nostalgia”. Está en la orilla, parado, alrededor de osamenta. Algo lo golpea. Tinieblas nuevamente (¿eso era un sueño o un recuerdo?). Escucha voces (¿o es otra alucinación?). Grita. Comprende algo en el proceso. "Entiende" su voz, como si fuera la primera vez. Pide ayuda pero nadie responde (¿qué esperaba?). La voz parece alejarse (no la suya propia… la otra, la extraña). Comienza a arañar las paredes buscando una forma de escapar. Ya no hay voces, ya no “entiende”.
Ruido.
El ruido lo rodea.
Son moscas (¿pero por qué no son voces?).
Tiene miedo.
La humedad es insoportable.
Zumbidos.
Todo es barro (¿está bajo tierra?). Vuelve a sentir pasos y golpes. Una luz se cuela a través de las paredes. Las moscas. Patrones en la habitación, mensajes que no entiende en las formas (¿qué está buscando?). Golpea una y otra vez sobre la grieta hasta que consigue generar un hueco por el cual salir.
Respira profundamente y el color inunda el mundo. Descubre el horizonte detrás de lo salvaje. Llora. O más bien, lágrimas corren por su mejilla. No sabe por qué.
Cree oír algo detrás de él. Se da vuelta y ve algo que le llama la atención. No sabe qué es, pero lo toma.
Y avanza.
No mira atrás.
Logró escapar, aunque no sabe por qué ni de dónde.
Ruido.
El ruido lo rodea.
Son moscas (¿pero por qué no son voces?).
Tiene miedo.
La humedad es insoportable.
Zumbidos.
Todo es barro (¿está bajo tierra?). Vuelve a sentir pasos y golpes. Una luz se cuela a través de las paredes. Las moscas. Patrones en la habitación, mensajes que no entiende en las formas (¿qué está buscando?). Golpea una y otra vez sobre la grieta hasta que consigue generar un hueco por el cual salir.
Respira profundamente y el color inunda el mundo. Descubre el horizonte detrás de lo salvaje. Llora. O más bien, lágrimas corren por su mejilla. No sabe por qué.
Cree oír algo detrás de él. Se da vuelta y ve algo que le llama la atención. No sabe qué es, pero lo toma.
Y avanza.
No mira atrás.
Logró escapar, aunque no sabe por qué ni de dónde.
miércoles, 30 de junio de 2021
Loki S01E04
Tengo frío. Y estoy pensando que no existe el adentro. O sea, no existe el afuera. No hay distinción, no creo que podamos hacer esa distinción para adentro. O sea... no para adentro. Para con uno. Esa diferencia aplica para les otres, nunca para nosotres, ¿o no?... ¿se puede estar consciente al mismo tiempo de lo que se expresa y de lo que se oculta o es un ejercicio posterior, de análisis de lo que pasó?... ¿o de lo que interpretamos que pasó?... no sé, siento que esa diferencia es lo que nos vuelve tan pendientes de lo que construimos en les otres. Y hay dinámicas propias en las relaciones. Que parecen naturales. Pero tengo frío, un montón. Estoy cagando. Bah, hace rato que terminé de cagar. También terminé el comic que me había traído al baño para leer. Uno de The Boys, no sé qué número. Uno en el que les superhéroes son retratados como psicópatas y ninfómanes. Ah re. Ya estoy viejo para decir "ah re". Tengo frío. Me tengo que duchar. Voy a sacar el comic del baño porque condensa la humedad y se arruina si lo dejo a un costado. Salgo, lo dejo y prendo el agua, para que ya esté caliente. No, mejor, abro ahora y salgo a dejar el comic en la biblioteca. Estoy solo, puedo salir sin calzones, los gatos no se van a asustar.
Ya está, dejé el comic. Me atrasé porque me quedé mirando la colección de libros que siempre digo que voy a leer. Pero ya estoy en la ducha. Al principio estaba muy caliente, tuve que abrir un poco de la fría. Bah, no es que estuviera caliente, sino que prefiero que esté un poco tibia, pero con más presión. La ducha no tiene buena presión, nunca arreglé eso. Siempre digo que lo voy a arreglar. Esta semana lo arreglo o llamo a alguien. Tengo frío todavía. Me quedo un rato bajo el chorro de agua, pero me siento mal por el tema de que es un recurso finito y lo estoy usando mal, lo estoy desperdiciando. No está bien reducir el contexto a "cosas que me generan satisfacción de una u otra forma". Pero bueno, cómo encontrar esa moral definitiva. Qué nos da derecho a ser o hacer una cosa u otra. ¿Por qué vale más mi experiencia con un comic o un libro que la comida de un chico que está viviendo en la calle?... ¿por qué debería sentirme bien haciendo cualquier cosa que desnivele las posibilidades de otra persona de vivir dignamente?... ¿no somos iguales?... ¿por qué mi satisfacción vale más? Posta que no hice nada para tener agua caliente. Me limpio el brazo izquierdo con la esponja. Esponja que "cargo" con un poco jabón. Hace espuma. Brazo derecho. Pecho. Me miro la panza, me la toco. Tengo panza. Todavía me puedo ver el pito, así que según mi abuela no estoy gordo. Peso menos de 100 kilos. Hice dieta, pero me siento mal. Me siento gordo. Soy gordo. ¿O me hacen sentir gordo?... ¿quién, cómo me "hacen sentir"?... no sé, no importa. Tengo que volver a la dieta. Me paso la esponja por las piernas, por los pies. Normalmente no hay mucho para limpiar ahí, la verdad. Le pongo un poco más de jabón a la esponja y la uso para limpiarme el culo. La raja. ¿Quién soy, por qué no puedo hacer nada para cambiar lo que me parece mal, por qué me siento mal haciendo lo que quiero, cuál es el sentido de todo esto, dónde está, se esconde, la trascendencia?, ¿por qué tengo que saber u opinar de todo? Saco la esponja. La miro. Tiene caca. Claro, me olvidé de limpiarme después de cagar. Tengo la esponja llena de caca. Pienso: ¿Qué pasaría si me pasara la esponja con caca por el pecho, por la cara?... el agua se la llevaría. Nadie podría saber que la persona que está comprando ese medio kilo de milanesas se pasó caca por la frente. Nadie podría saberlo. No debería comprar milanesas, ya sé qué es más fácil y es rico, pero los animales... no debería comer animales. Los animales sufren, pero más allá de eso, los animales no son cosas. ¿Los animales son "les animales"?... ¿le pibe de Rappi es una cosa?... ¿realmente tomó la decisión de estar en la calle con este frío arriesgándose con la pandemia por unos mangos?... ¿es que todes somos cosas?... le pibe de Rappi nunca sabría que me pasé caca por el pecho antes de atenderlo. Bueno, no pido Rappi ni compro en McDonalds, pero es la idea. Me paso la caca por el pecho. No dura nada, el agua la esparce, la reduce, la atomiza, la mueve por mi panza. Desaparece. Estoy tentado de pasarme de vuelta la esponja por el culo, a ver si estoy limpio. Podría salir y limpiarme con papel, pero no. Lo hago, paso la esponja. Sale con caca. Me pregunto si en algún momento dejará de salir sucia. Si alguna vez salió limpia. Si sólo bastó un día de mucha suciedad para dejar en evidencia que el culo siempre está sucio. Tengo frío pero no tanto. El agua hace bien. No puedo dejar de limpiarme el culo, y no sé cuánto voy a tardar en dejar de pensar en que cada vez que pase la esponja, va a salir con caca. Hoy no, capaz. Pero mañana. O pasado. Capaz no debería pasarme la esponja por el culo y ya. Calculo que esa es la solución. No sé por qué lo hice. Me olvidé de lo que tenía que hacer, de lo que me enseñaron. No sé. Me olvido. No es para tanto, nadie se va a dar cuenta. Lavo bien la esponja. Bañarse hace bien, ya no tengo frío. Estoy solo en casa. No sé si quiero salir. Voy a tener frío. Pienso.
Sé que un día me voy a morir.
sábado, 16 de noviembre de 2019
Parásito
Hoy no es domingo.
Por un lado no es domingo... por otro, estoy solo en la casa de mis viejos. Perdón, viejes. Pasa que los tiempos cambian. En general. Personal y culturalmente (si es que existe alguna diferencia). Creo. Dicen. Nos pasan cosas, pero hay un sentimiento de apertura y cierre que proceso de manera extraña. Como un loop. Como un patrón. Y calculo que a todos nos pasa lo mismo, pero no estoy seguro. Por lo menos puedo asegurar que a mí me pasa eso. Esto.
No hay mucha profundidad acá. Es que a veces cuando estás solo pensás. Y yo estoy acá, solo. Pensando. Pensando y mirando un video del 2002 de MCR en el estudio. Eran unos pibitos. Yo también fui un pibito con amigos, queriendo ser alguien, algo. Claro, nunca toqué en MCR. Por eso miro videos: una (otra) idiotez para pasar (¿perder?) el tiempo. Pero como que tengo ganas de hacer algo, no sé muy bien qué. Me puse a escribir porque es parte de lo que hablé hace como 3 sesiones con la psicóloga. Le dije que quería cambiar cosas de mi vida, que quería escribir sobre algunas cuestiones... pero que no podía. Hasta le conté de los "triggers", lo que me conmovía. Ella me dijo que lo hiciera sólo si quería, que no lo forzara, que no me frustrara. Yo le dije que quería pero que no podía. Me dijo que tenía sentido porque me había pasado algo pesado. Usó una palabra más moderna, pero me cuesta ponerla en ese lugar a la doctora (no sé si es doctora). Pongo a las personas en "lugares" y eso está mal (también le dije eso). De cualquier forma, no me pasó nada "heavy" (esa fue la palabra que usó). A mí no, al menos.
Bueno, más allá de todo lo que hablé con la psicóloga que quería enfrentar, en realidad lo único que cambié fue el sillón. Ah, y lo puse en otra parte de la casa, más cerca de la ventana. El solcito pega en la cara a la tarde. Calculo que ayudan esos pequeños, sutiles movimientos. Generan la ilusión de algo, no sé muy de qué. Ayuda un poco a patear esto que estoy escribiendo ahora. O sea, hasta hoy. Ahora. Será que no estoy en mi casa, tirado en el sillón, con el solcito pegándome en la cara. Calculo.
Ahora me siento un poco mal. Todavía. Y no creo que sea el video. No creo que sea la casa de mis viejos. No creo que sea revolver la sensación que me generó haber leído el post de Álvarez Agís (sí, el de "la deuda es como la falopa") sobre Zloto. Decía, creo, casi textualmente, que no sabía qué se hacía en estos casos, cuando se muere un amigo. Que nunca le había pasado. Que lo iba a extrañar. Que no creía (Zloto tampoco) en esa boludez del cielo. Que durante un tiempo existís hasta que dejás de hacerlo. Creo que lloré. Pero yo no sé si extraño. Bah, no estoy seguro de extrañar algo real. Capaz que extraño lo simbólico, la conexión. La ilusión de la conexión. La sensación de que eso no pasa, de que los amigos no se mueren. Extraño esa sensación, calculo. Bah, no sé si la extraño. No sé qué extraño. Extraño.
Sí, ya sé que no tiene sentido... pero la nostalgia es así. La nostalgia no debería existir porque en general no son más que deseos hechos carne. Y cuando digo carne, es porque te agarra las bolas con ganchos y te los mete en la boca para ver cuánto podés aguantar. Bah, a veces. A veces sólo es un recuerdo de lo que vos hubieras querido que pasara en un momento de la vida y el impedimento físico de volver a ese punto, a esa experiencia, a esa posibilidad invisible que ya no existe, te genera una liberación hermosa. A veces son las dos cosas al mismo tiempo. A veces querés convertir la nostalgia, el recuerdo, en algo lindo. En un símbolo. Y lo intento. Posta que lo intento. Pero no sé si es porque estoy viejo, pero no puedo leer belleza en cosas que involucren a personas de mi edad, es extraño. Lo bueno es que no vas a envejecer, qué se yo. La nostalgia es de los otros. Yo la leo, la veo, la siento, en cosas que me recuerdan momentos que probablemente no existieron, muy atrás, cuando era un pibito. Cuando éramos pibitos. Capaz no me quiero hacer cargo de mi edad, de mis decisiones. Está todo suelto, como si todo fuera la mismo, como si el contexto fuera un cúmulo de referencias culturales vistas en reversa que tocan todo lo mío (las personas también, aunque esté mal leerlas así, como "mías"). Como videos de bandas que tienen casi 20 años que sí existieron, pero que ya no estoy tan seguro. Como si pudiera meterme ahí y pensar que esa experiencia me pertenece. Que vos también estabas ahí, queriendo trascender, "estar". Que hay algo generacional que nos pertenece. Que te pertenecía. Que formábamos parte de algo. Chiquito, nuestro. Bah, no sé. No sé si te pasaba lo mismo, qué se yo. Vendrías a ser un recuerdo del recuerdo. No sé si un símbolo. No creo. No sé si quiero que te vuelvas un símbolo. Eso es lo que quiero ser yo. Allá, acá, nunca. No sé.
Intento que sea domingo, pero es sábado. Y extraño cosas, creo.
Calculo que lo voy a hablar con la doctora el miércoles, para ver qué onda. Es raro.
Extraño.
Por un lado no es domingo... por otro, estoy solo en la casa de mis viejos. Perdón, viejes. Pasa que los tiempos cambian. En general. Personal y culturalmente (si es que existe alguna diferencia). Creo. Dicen. Nos pasan cosas, pero hay un sentimiento de apertura y cierre que proceso de manera extraña. Como un loop. Como un patrón. Y calculo que a todos nos pasa lo mismo, pero no estoy seguro. Por lo menos puedo asegurar que a mí me pasa eso. Esto.
No hay mucha profundidad acá. Es que a veces cuando estás solo pensás. Y yo estoy acá, solo. Pensando. Pensando y mirando un video del 2002 de MCR en el estudio. Eran unos pibitos. Yo también fui un pibito con amigos, queriendo ser alguien, algo. Claro, nunca toqué en MCR. Por eso miro videos: una (otra) idiotez para pasar (¿perder?) el tiempo. Pero como que tengo ganas de hacer algo, no sé muy bien qué. Me puse a escribir porque es parte de lo que hablé hace como 3 sesiones con la psicóloga. Le dije que quería cambiar cosas de mi vida, que quería escribir sobre algunas cuestiones... pero que no podía. Hasta le conté de los "triggers", lo que me conmovía. Ella me dijo que lo hiciera sólo si quería, que no lo forzara, que no me frustrara. Yo le dije que quería pero que no podía. Me dijo que tenía sentido porque me había pasado algo pesado. Usó una palabra más moderna, pero me cuesta ponerla en ese lugar a la doctora (no sé si es doctora). Pongo a las personas en "lugares" y eso está mal (también le dije eso). De cualquier forma, no me pasó nada "heavy" (esa fue la palabra que usó). A mí no, al menos.
Bueno, más allá de todo lo que hablé con la psicóloga que quería enfrentar, en realidad lo único que cambié fue el sillón. Ah, y lo puse en otra parte de la casa, más cerca de la ventana. El solcito pega en la cara a la tarde. Calculo que ayudan esos pequeños, sutiles movimientos. Generan la ilusión de algo, no sé muy de qué. Ayuda un poco a patear esto que estoy escribiendo ahora. O sea, hasta hoy. Ahora. Será que no estoy en mi casa, tirado en el sillón, con el solcito pegándome en la cara. Calculo.
Ahora me siento un poco mal. Todavía. Y no creo que sea el video. No creo que sea la casa de mis viejos. No creo que sea revolver la sensación que me generó haber leído el post de Álvarez Agís (sí, el de "la deuda es como la falopa") sobre Zloto. Decía, creo, casi textualmente, que no sabía qué se hacía en estos casos, cuando se muere un amigo. Que nunca le había pasado. Que lo iba a extrañar. Que no creía (Zloto tampoco) en esa boludez del cielo. Que durante un tiempo existís hasta que dejás de hacerlo. Creo que lloré. Pero yo no sé si extraño. Bah, no estoy seguro de extrañar algo real. Capaz que extraño lo simbólico, la conexión. La ilusión de la conexión. La sensación de que eso no pasa, de que los amigos no se mueren. Extraño esa sensación, calculo. Bah, no sé si la extraño. No sé qué extraño. Extraño.
Sí, ya sé que no tiene sentido... pero la nostalgia es así. La nostalgia no debería existir porque en general no son más que deseos hechos carne. Y cuando digo carne, es porque te agarra las bolas con ganchos y te los mete en la boca para ver cuánto podés aguantar. Bah, a veces. A veces sólo es un recuerdo de lo que vos hubieras querido que pasara en un momento de la vida y el impedimento físico de volver a ese punto, a esa experiencia, a esa posibilidad invisible que ya no existe, te genera una liberación hermosa. A veces son las dos cosas al mismo tiempo. A veces querés convertir la nostalgia, el recuerdo, en algo lindo. En un símbolo. Y lo intento. Posta que lo intento. Pero no sé si es porque estoy viejo, pero no puedo leer belleza en cosas que involucren a personas de mi edad, es extraño. Lo bueno es que no vas a envejecer, qué se yo. La nostalgia es de los otros. Yo la leo, la veo, la siento, en cosas que me recuerdan momentos que probablemente no existieron, muy atrás, cuando era un pibito. Cuando éramos pibitos. Capaz no me quiero hacer cargo de mi edad, de mis decisiones. Está todo suelto, como si todo fuera la mismo, como si el contexto fuera un cúmulo de referencias culturales vistas en reversa que tocan todo lo mío (las personas también, aunque esté mal leerlas así, como "mías"). Como videos de bandas que tienen casi 20 años que sí existieron, pero que ya no estoy tan seguro. Como si pudiera meterme ahí y pensar que esa experiencia me pertenece. Que vos también estabas ahí, queriendo trascender, "estar". Que hay algo generacional que nos pertenece. Que te pertenecía. Que formábamos parte de algo. Chiquito, nuestro. Bah, no sé. No sé si te pasaba lo mismo, qué se yo. Vendrías a ser un recuerdo del recuerdo. No sé si un símbolo. No creo. No sé si quiero que te vuelvas un símbolo. Eso es lo que quiero ser yo. Allá, acá, nunca. No sé.
Intento que sea domingo, pero es sábado. Y extraño cosas, creo.
Calculo que lo voy a hablar con la doctora el miércoles, para ver qué onda. Es raro.
Extraño.
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XVII (Mar Del Zvr)
Es real. No es tan pacífico ni tan colorido como lo había imaginado, pero es real. Llegó. Llegamos. Soy real. Siempre fui real.
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Películas que no voy a escribir nunca (salvo que Judd Apatow me conteste los mensajes de Facebook): -Una película sobre un tipo de 3...
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-Estás a salvo. En este lugar vas a estar a salvo. Es Ø. Está delante de él. De Beta. De él. Se están mirando a los ojos. -¿Estás más tranqu...
-
No sabe dónde está. No está. ¿Está soñando? Ya no puede saberlo. No hay cuerpo. No es que no tenga cuerpo, es que el concepto ya no existe. ...

